Mi nombre es Sofía Gutiérrez, natural de León y tengo treinta años. Después de muchos años con una firme ideología en mi cabeza, guiada por la honestidad y la objetividad, de insistir a todo el mundo para que contraste las noticias, para que investigue y que no se deje engañar, he decidido crear mi propio blog sobre noticias.

Es cierto que mucha gente me ha respaldado en este proyecto, a la que mando todo mi amor y mis agradecimientos, pero tampoco me gustaría restarme mérito a mi misma. Esta idea nació, como ya he comentado, debido a una “guerra” declarada por mi parte contra la sociedad-rebaño y la manipulación de los medios de comunicación. No quiero decir que todos los periódicos o canales de televisión compartan información falsa o totalmente subjetiva, pero creo que la mayoría de los ciudadanos no se encarga de contrastar la información o se conforma con los titulares que lee de vez en cuando, sin ahondar en las noticias.

Durante mucho tiempo he tratado de llevar a cabo talleres, dinámicas de periodismo popular y he luchado activamente en las redes a favor de una comunicación abierta, objetiva y sin tapujos que englobe el gobierno, la actualidad y el pueblo. Sin embargo, a veces tengo la sensación de que me llevo dando cabezazos contra un muro desde que acabé mi carrera universitaria.

Todo el mundo tiene derecho a elegir lo que quiere creer y cómo quiere informarse, sin lugar a dudas, por eso mismo he decidido enfocar mi visión de informar únicamente hacia el colectivo que esté de acuerdo con ella. Dicho esto, conforme vayan sucediéndose las noticias, podréis valorar si realmente encajo con vosotros o no. Antes de seguir con el contenido del blog, pensé que podría hablar un poco sobre mí para que os hagáis una rápida idea de dónde vengo.

El camino de una informadora

Nacida en una humilde casa del centro de León, mis padres se separaron cuando apenas era un bebé. Hoy en día quizá no es tan extraño, pero recuerdo ser una de las pocas alumnas o alumnos cuyos padres no estaban juntos en la escuela. Sin embargo, al margen de lo mal que lo pasaron mis padres con sus respectivos problemas, creo que, egoístamente, fue lo mejor que me podría haber pasado.

Cada uno por su lado, mis padres me inculcaron unos principios férreos que supe interpretar a mi manera. Gracias a mi educación, pude iniciar mis estudios en la Universidad de León, una de las mejores del panorama español en una ciudad muy recomendable para cualquier persona que se esté pensando destino universitario. Durante los años de estudiante aprendí muchas cosas, hice grandes amistades, muy influyentes para mi forma de ver la vida, así como lo fueron algunos de mis profesores.

Pertenezco a una generación en la que, tras acabar la carrera, era prácticamente obligatorio iniciar un máster y decidí enforcar el mío en la comunicación. Después de dos años totalmente inmersa en el máster y proyectos complementarios, comencé como becaria en el mundo de la radio informativa. Me pareció un mundo difícil, en especial sin contactos que me pudieran ayudar a conseguir trabajo en sitios de calidad. Más adelante probé suerte en el extranjero, aprendí inglés y trabajé de diferentes profesiones que no exigían mi cualificación.

Actualmente resido en León de nuevo, después de formarme en distintos aspectos de la vida, he llegado a la conclusión de que, mejor que en casa en ningún sitio. He conseguido un trabajo en el que estoy contenta, aunque tampoco tiene mucho que ver con mis estudios o con mis pasiones, pero he decido dedicarme a ello en mi tiempo libre. Lo importante es ser feliz y creo que para ello es necesario estar rodeado de nuestros seres queridos. El mundo cambia deprisa y necesitamos ser testigos de ello, comunicar al mundo nuestra visión de la vida y tratar de entender visiones distintas.